domingo, 5 de marzo de 2017

Caso Práctico. Daño renal por no orinar

Esta entrada será cuanto menos...peculiar y un tanto frikie. Cada vez que veo un proceso fisiológico en una persona, ya sea patológico o normal, me gusta reflexionar sobre los mecanismos que intervienen en el mismo. Es una "mala costumbre" que se ha acentuado estudiando Medicina, debido a la comprensión de este tipo de mecanismos.

Si encima, este pensamiento deductivo me lo debo aplicar a mi mismo...la cosa es aún peor. Por norma general, suelo darle vueltas al tema cuando estoy resfriado, con fiebre, me duele alguna parte del cuerpo, etc. Y trato de entender el porqué, qué está pasando en mi cuerpo.

Pero vamos con el caso en cuestión. Hablamos de una persona joven, sin antecedentes patológicos de interés y sin sintomatología aparente. Dicha persona comienza a sentir la imperiosa necesidad de miccionar debido a un proceso normal de detoxificación.

Por civismo, trata de llegar a un lugar donde poder orinar adecuadamente sin tener que ensuciar las calles. Durante el trayecto, comienza a sentir dolores punzantes en ambas fosas lumbares irradiado a abdomen, a nivel inguinal y a nivel genital que se acentúa con el paso del tiempo.

Tras sufrir espasmos dolorosos de intensidad 8-9 sobre 10, de tipo visceral, consigue llegar a un baño donde puede miccionar adecuadamente. A continuación, se tiene que sentar debido a un gran malestar general, escalofríos, sudores y unas elevadas ganas de vomitar.

Imagen obtenida de: https://goo.gl/XJelbp

Por supuesto, el signo de Giordano (dolor al dar un ligero golpe con el borde cubital de la mano, contra la región lumbar del paciente, estando este sentado e inclinado hacia adelante) es positivo, persistiendo varias horas después del suceso, junto al dolor.

El malestar general persiste. El dolor, irradiado a las zonas antes mencionadas, persiste. Ante esta situación, la persona decide reposar, beber mucha agua y esperar a que remita la sintomatología. Por supuesto, el mareo y las náuseas desaparecen tras miccionar.

¿Qué ha ocurrido? Pues bastante sencillo. Ha ocurrido una dilatación de las vías excretoras urinarias tanto a nivel vesical como a nivel ureteral. Dicha dilatación, acompañada por supuesto de un reflujo, ha derivado en una inflamación que a posteriori a perpetuado el dolor en el paciente. La dilatación del músculo liso, es la que ha provocado la estimulación del sistema nervioso vegetativo, el cuál ha respondido con el sudor, escalofríos y el aumento de las náuseas con ganas de vomitar. La clave de este proceso es: ser un gilipollas y aguantar demasiado.

Por supuesto, ante esta situación es muy difícil o casi imposible que se produzca un estallido vesical (que es lo que cualquier muggle podría llegar a pensar). Por supuesto, las posibilidades de estallido sí que son realistas cuando en una vejiga llena, se produce algún traumatismo.

Es por ello que una de las causas más frecuentes de estallido vesical son los accidentes de tráfico. Un conductor con la vejiga llena, sufre un trauma múltiple, incluyendo la vejiga que como un globo...se rasga en mayor o menor medida por alguno de sus lados. Una putada.


Pero continuando con el caso práctico. El tratamiento en este proceso ha sido reposar, beber mucha agua para mejorar el filtrado y facilitarlo, ir muchas veces al baño y por recomendación por parte de una médica, tomarte un nolotil para reducir el dolor y la inflamación.

Horas más tarde y medio litro de agua después, el dolor casi ha remitido, el malestar prácticamente no está y el mal "trago" queda para toda la vida y te recuerda que: debes miccionar siempre que sea necesario, a menos que quieras ver como...
  • Aumenta el riesgo de padecer inflamación e infección de orina.
  • Aumenta el riesgo de sufrir cálculos y cólicos renales.
  • Aumenta el riesgo de sufrir cáncer en vías urinarias.
  • Aumenta el riesgo de sufrir hidronefrosis.
  • Aumenta el riesgo de que se produzca daño renal.
  • Aumenta el riesgo de que te orines encima :)

En fin. Que horas más tarde de sufrir este episodio, varios episodios de Gotham tumbado en la cama, varias veces yendo al baño y medio litro de agua después...se ha resuelto el cuadro. Y esto es todo lo que puedo contaros sobre la dilatación, reflujo e inflamación que genera la orina cuando no se expulsa cuando te lo pide tu querido cuerpo. Ahora vas, y te meas.

Por cierto, la preparación MIR va un poco de culo. El estudio está siendo prácticamente nulo, las ganas de perder otras cinco horas de mi vida en un simulacro son aún peores, y las perspectivas de que se acabe la erasmus y tenga que ponerme en serio, no molan nada.

Para colmo, el TFG quita muchísimo tiempo si te pones con él. Menos mal que las prácticas en Nápoles están siendo relativamente leves y flexibles. No quiero ni imaginarme el calvario que debe suponer compaginar este "marrón" con prácticas infumables diarias de 8 a 15.

Y hasta aquí otra pequeña ida de olla. En unos meses divento pazzo (me vuelvo loco), y empiezo a subir historias aún más frikis, más preocupantes y ligeramente dignas de ser revisadas por un psiquiatra. Mientras tanto, espero que os haya gustado este Caso Práctico. Ciao.

miércoles, 1 de febrero de 2017

A los pequeños del Nido. A los Neonatos.

No sabria explicarlo. Ellos simplemente me miran, o lloran, o se quedan quietos agarrándome un dedo.

Ellos no me juzgan, no me rechazan, no dudan de mi. Saben que haré lo posible para que estén bien. Que los cuidaré como si fueran de mi sangre, que los querré...durante el tiempo que estén entre mis manos. Que serán prioridad.

Ella, concretamente ella, me ha destrozado el alma como ninguna otra mujer. Con sus ojos que aún no han cumplido una primavera, sus manitas aferradas a las mías y su silencio, cuando estoy a su lado. Ella.

O él, tan vulnerable. Apenas a comenzado a respirar y ya le cuesta hacerlo. Con sus quejidos suplicantes, su agitado malestar y mi preocupado terror. No quiero que le pase nada malo, no quiero que sea así. Quiero que esté sano, que llore, que grite, que coma, que respire el aire vital que necesita. Él.

Y de nuevo ellos. Que convierten una mañana de mierda, en el mejor día de mi vida. Que me dan la energía que me falta, pese a dormir poco. Que me hacen feliz, que me hacen sentir. Ellos.

Esta entrada la escribo tras uno de los días más emocionales que he pasado en Neonatología. Hoy, una de las pequeñitas que estaban en el Nido no paraba de llorar. Desde el primer momento que la oí y que me acerqué a ella, sabía que había una conexión entre ambos.

Sólo tuve que darle mi dedo, que aferró con su pequeña manita y se quedó calmada. Quieta, silenciosa, anonadada. Y su mirada me atravesó el alma como un puñal. Esta pequeña simplemente me agarró con fuerza, y se quedó mirándome. Dos pozos negros de infinita belleza.

Fue tan visceral y tan intenso lo que me hizo sentir, que tuve que intentar desprenderle su dedito...pero ¡no podía!. Lo estaba sujetando con fuerza y me daba miedo de soltarla. En fin. Me alegro mucho de estar en Neonatología y de hacer este trabajo...al menos durante un tiempo de mi vida. Si por lo que sea el MIR no me va bien...siempre recordaré estos momentos.

Mientras tanto, toca seguir disfrutando del día a día con los neonatos. Toca seguir disfrutando de mis últimos meses de libertad antes de la lucha contra el MIR. Hay que dar lo mejor de uno mismo, para que en el futuro, los mejores seamos los que cuidemos de estos pequeños.

domingo, 29 de enero de 2017

Querido yo del futuro: ánimo con el 2MIR18

Cuando leas este escrito estarás neurótico, cansado, nervioso. Quizás lo leas cuando estés a pocos días de celebrar tu examen MIR. Quizás lo leas en el camino hacia esta gran prueba. Quien sabe. Lo importante es que lo leas y te des cuenta de todo lo que ha ocurrido.

A partir de este momento te quedan 364 días para estudiar. Varias semanas en las que dedicar lo mejor de ti mismo a buscar una plaza en aquello que quieres. Un tiempo en el que competirás contra ti mismo y contra el resto de tus compañeros. Si quieres ser pediatra, es lo que toca.

Ya no hay nada ni nadie que te separe de la próxima convocatoria MIR. El 28 de Febrero de 2016 (ayer) se presentaron tus compañeros, tu promoción. Tú esperaste nervioso a que salieran de esas horribles 5 horas de examen, para saber qué tal había ido.

Tus compañeros, tus amigos, incluso tu pareja, ya se han enfrentado a este reto y han sido capaces de sobrevivir. Con mejores o con peores resultados, se llega a meta. Ese será el primer paso que deberás tener claro: lo importante, es ser capaz de llegar y de hacerlo lo mejor posible.

En los próximos meses te enfrentarás a un frenesí de sentimientos. La soledad será tu peor enemiga, y te acompañará hasta el día del examen...pese a que en ningún momento estarás solo. La desilusión será otro caballo de batalla a conquistar, pero tranquilo...estudiando, se consigue.

Querido yo del futuro, si has sido capaz de sobrevivir a una carrera como Medicina, si has sido capaz de vivir una etapa tan intensa, tan dura y exigente, saliendo "más o menos" indemne de ella...¿por qué no vas a ser capaz de lograr hacer un buen MIR? Todo depende de ti.

A todos, queridos yo del futuro. A todos los que lean esto: luchad, creed y jamás os rindáis. Ellos, al igual que otros cientos de miles ya han pasado por este calvario, y lo han conseguido. Ahora es vuestro turno. Hoy comienza vuestro camino para ser medicoblastos.

Pero hasta entonces...recuerda disfrutar de tus últimos meses en la carrera de Medicina. Recuerda disfrutar con cada una de las prácticas que realices (serán las últimas, hasta después del MIR), recuerda vivir experiencias que te ayuden a afrontar el examen y sobre todo, recuerda rodearte siempre de buenas personas que quieran estar a tu lado incluso en la adversidad.

Querido yo del futuro...¡Comienza el 2MIR18!